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¿Cómo enseñar a los niños buenos modales?

A todos nos ha pasado, ¿verdad? Tal vez en una boda cuando estamos en un momento particularmente romántico, tu niño empieza a hacer muecas y a reírse a carcajadas. O no sabes dónde meterte cuando tu pequeño angelito se niega a decir adiós a tus suegros cuando se van.  Para los más pequeños puede llevar bastante tiempo  comprender realmente cuál es el comportamiento educado, o incluso socialmente aceptable.

Mucho de lo que se considera educado es completamente ajeno a los niños pequeños, los bebés no nacen con habilidades sociales. Es algo que tienen que aprender con el paso del tiempo, y algunos niños pueden tardar más tiempo que otros.

Incluso cuando ya son más mayorcitos, la mayoría todavía tiene muy poca comprensión del bien y el mal y de por qué no deberían hacer algo si es lo que ellos quieren.

Como padres, no queremos que otros adultos miren a nuestros pequeños y murmuren acerca de cómo se están comportando, ya que en sí mismo puede ser mortificante. Pero lo más importante, la enseñanza de un comportamiento educado equipa a nuestros hijos para el mundo exterior, y para su futuro.

La gente responde mucho más positivamente a aquellos que son educados y reflexivos, y los niños no van a ser muy populares entre sus propios amigos - o con los adultos - si no aprenden estas cosas en algún momento.

Si le vas pidiendo que se comporte de una manera educada desde que es pequeño, este comportamiento se vuelve habitual. Tu niño puede no entender completamente por qué estás diciendo que debe hacer algo de cierta manera, pero sin embargo se convertirá en 'normal' hacerlo de esa forma.

Es importante, sin embargo, ser realista acerca de lo que tu hijo puede y no puede hacer. Los niños responden muy bien a los estímulos positivos.

La paciencia es realmente clave. Es también muy importante dar ejemplo. Los niños aprenden mucho de ver a sus padres. Debes explicarles por qué es bueno hacer las cosas de cierta manera, pero siempre recordar que lo que haces enseña más de lo que dices.

Hablar dulcemente

La enseñanza de mantener una  conversación de manera educada podría ser el área donde el 'hacer como yo' más fuertemente entra en juego, por lo que en el momento en que tu bebé empieza a hablar es el momento para considerar realmente cómo nos comunicamos nosotros mismos.

Hablar es una cosa tan natural, que no siempre somos conscientes de que estamos haciendo cosas que preferiríamos que nuestros hijos no las hicieran.

 

Le dices a tu hijo que debe saludar y dar la gracias a la gente. ¡Estupendo! Pero ¿es que algo que haces tú siempre?

Y si quieres que tu hijo entienda que los gritos no son la manera de conseguir lo que quieren, entonces simplemente comprueba que no eres tú quien está de pie en el pasillo, gritando que se den prisa. Vamos. Fuera. Las mochilas. ¡CERRAR LAPUERTA!

Algunas cosas son más fáciles que otras. Muchos padres levantan la voz por pura frustración cuando están tratando de conseguir que sus hijos hagan las cosas, pero si lo haces, lo que se puede esperar es que tu hijo, en algún momento, haga lo mismo.

Cuando se trata de una conversación educada, debes tener en cuenta el tipo de niño que tienes - los niños más tímidos pueden sentirse incómodos al ser obligados a saludar a alguien no muy conocido. Así que no forzarlos. O hacerlo juntos, cogidos de la mano.

Di por favor y ¡Gracias!

¡Lo más básico de las buenas maneras!

Muchos padres conseguirán que 'por favor' y 'gracias' se conviertan en las palabras más usadas por ellos cuando su bebé comienza a balbucear. Y eso es sin duda la mejor manera de enseñar a los niños a usarlas.

Si siempre dices gracias cuando tu niño te da algo, se quedará arraigado para él. Comenzarán a imitar, como un lorito, cuando tú les des algo a cambio. Es una buena idea explicarles que estas son las palabras agradables que utilizamos cuando pedimos algo, o cuando recibimos algo. Sin embargo, cada niño desarrolla una comprensión del lenguaje a su propio ritmo y puede que al empezar no entenderán por completo el significado de las palabras.

Es por esta razón por lo que se desaconseja hacer peticiones particularmente contundentes para los por favores y gracias, ya que podría convertirse en una batalla. Se debe animar a tu hijo a usar esas palabras, por supuesto, pero si te enfadas demasiado si no lo hace, él no va a entender realmente por qué lo estás haciendo. Esto podría llevar a que se sienta frustrado. Recuérdaselo suavemente y elógiale cuando lo recuerde.

Lo que es mío es mío

Todos los padres sienten que es su deber criar a su niño en que es bueno compartir.  No puedo pensar en una sola madre que no considerase  una buena costumbre si su hija de dos años de edad, ofrece su pelota a otro niño (incluso si hace que se la devuelva un nanosegundo después).

Este es un dilema, sin embargo, porque casi ningún niño es bueno en los intercambios y menos  en los años pre-escolares.

Los niños pequeños piensan que todo les pertenece y simplemente no entienden por qué no pueden tener algo, sólo porque otro niño lo quiera.

 

Todos hemos visto lo difícil que a algunos niños les resulta compartir - y no es necesariamente un área en la que los padres den ejemplo.

¡No compartimos nuestro coche con nuestros vecinos. Si un amigo viene a casa, no le dejamos nuestro reloj de oro en lo que dure su estancia!

Podría ser, entonces, que esperamos demasiado de los niños pequeños cuando se trata de compartir.

Por supuesto, compartir es una buena cosa para comenzar a explicarle a tu hijo desde el principio, y hay maneras de animar a ello, pero al mismo tiempo siendo justo.

Si un amigo de tu hijo va a venir a jugar, quizás quiera guardar alguna cosa que no va a querer compartir pero explícale que todo lo demás es para que jueguen los dos.

Van a estar más dispuestos a compartir si entienden que hay algunas cosas favoritas que pueden tener sólo para ellos. Obligarles a compartir alguno de sus tesoros más preciados acaba haciendo que se sientan tristes.

Buenos modales en la mesa

Se mire como se mire, hacer la transición del bebé a las papillas, intentando mantener la servilleta medianamente limpia va a ser un proceso complicado - y en las primeras etapas, lo mejor es preocuparse realmente de que el niño empiece a comer sin preocuparnos de mucho más.

Cada familia tiene sus diferentes normas establecidas a la hora de comer y pueden variar mucho de una familia a otra, pero en el mundo real, en el colegio, o si quieres salir a un restaurante, tienen que existir unas normas que cualquier niño debería seguir.

Como siempre, se trata de predicar con el ejemplo. Si deseas animar a tu hijo a comer bien y permanecer en la mesa, siéntate con él. Ellos nunca van a entender que si se trata de "hacer lo que haces tú " siempre tengáis comidas separadas, o que te estés continuamente levantando de la mesa y ocupándote de otras cosas mientras coméis.

Si os sentáis juntos, puedes enseñarles cómo tienen que comer y elogiarles cuando lo hacen bien.

Recuerde que las etapas que tu hijo atraviesa afectarán a su comportamiento, si por ejemplo, acaba de empezar a mantenerse de pie, podría estar menos dispuesto a quedarse quieto.

Es esencial no entrar en batallas de ningún tipo en la mesa. La prioridad debe ser animar a tu hijo a comer la comida que le sirves, es importante no hacer de las comidas una experiencia negativa por ser demasiado estricto con las normas de la mesa. Intenta enseñarles de una forma suave y relajada.

 

 

Vamos a lo físico

Algunos niños pequeños están completamente fascinados  con sus propios órganos y funciones corporales. Para ellos es fascinante tener un recipiente que contiene una cantidad infinita de moco pegajoso en su propia cara.

A nadie le extraña ver a un niño que se mete el dedo en la nariz en cualquier lugar público o que se mete la mano por dentro de los pantalones, pero en algún momento, todos los padres empiezan a sentir que es hora de parar este tipo de comportamiento.

La mayoría de los niños no tienen ningún sentido de la vergüenza social, es más, les encanta hablar de hacer caca o pis en público.

Los niños van aprendiendo gradualmente, en parte viendo a niños mayores que ellos con los que juegan en el parque o en la guardería y que ya se comportan de otra forma.

Esto no quiere decir que los niños no necesiten que sus padres les corrijan, pero no hay que hacerles sentir mal.

Si tu hija sale del baño con las braguitas alrededor de sus tobillos, simplemente llévala de vuelta al baño, y explícala que nos tenemos que vestir antes de abrir la puerta del baño.

Perdón, la palabra más difícil

Los niños pequeños a veces pueden comportarse realmente mal – y desde luego que lo hacen. Ellos están en constante aprendizaje, por ejemplo, que no es aceptable empujar a otro niño, aunque se muera de ganas por jugar con su camión de bomberos. Por lo que los niños pequeños a menudo se encuentran que les estas diciendo “dile que lo sientes” y lo realmente importante aparte de que pida disculpas es que comprenda bien qué es lo que está haciendo mal. Y es difícil.

Cada niño es diferente, pero la mayoría simplemente no será capaz de captar por completo el concepto de empatía hasta después de los tres o incluso cuatro años.

Así que hay que ser muy claro. Si tu niño empujó a otro, explícale que al hacer eso, el otro niño se puso triste, y es por eso por lo que tienen que decir lo siento.

El tiempo juega un papel importante en ayudar a tu hijo a entender. Es muy importante pedirle a tu hijo que diga lo siento inmediatamente después del hecho. Si se les deja  un tiempo entre la travesura y pedirles que pidan disculpas, lo más probable es que ni siquiera recuerden qué es lo que hicieron. En este caso van a decir las palabras, pero no van a hacer la conexión de por qué lo están diciendo. Simplemente se sentirán culpable y realmente no entenderán por qué .