
Información para la madre

La lactancia materna es sin duda la más adecuada, pero si a pesar de sus reconocidas ventajas, la mujer (condicionada por circunstancias laborales, de salud, o factores dependientes del niño, como alteraciones metabólicas, alergias, etc.); opta por alimentar a su hijo con leches artificiales, dispone de un amplio abanico de posibilidades.
La leche empleada para la lactancia artificial es una leche de vaca, modificada de tal modo que se asemeje lo máximo posible a la materna. No es adecuada la leche de vaca sin adaptar porque su contenido en proteinas y sus componentes pueden provocar alergias en el bebé.
Las leches adaptadas tienen en su composición los hidratos de carbono, grasa, proteínas y complementos vitamínicos, que tratados químicamente, cubren perfectamente las necesidades del niño ante la ausencia de leche materna. La fórmula inicial que se suministra en los primeros meses del bebé, es sustituida a partir del sexto mes por otra leche denominada de continuación, con un nivel más alto de proteinas.